Desembarca en Gernika, cruza el barrio histórico y toma itinerarios señalizados hacia Forua bordeando la ría. Entre juncales, garzas y molinos, el avance es llano y contemplativo. Continúa hasta Mundaka por pasarelas y pistas, celebra frente a la ola, y sube al tren satisfecho, con prismáticos y cámara llenos de recuerdos.
Saliendo de la estación de Bermeo, sigue marcas locales hacia la costa para enlazar balcones, calas y ermitas. Los repechos son cortos y panorámicos, con vistas a la isla de Izaro. Enlaza con Mundaka y su casco encantador para picotear algo, comprobar horarios, y regresar disfrutando del traqueteo marino por la ventanilla.
La histórica estación de Orduña es punto perfecto para ganar el Txarlazo por senda empinada entre hayedos. Arriba, el paisaje se abre hacia la meseta y, en temporada húmeda, el Nervión se desploma en un salto fugaz. Controla niebla y viento, baja con calma, y celebra el retorno ferroviario junto a la plaza.
Madruga con parte actualizado, observa nubes bajas y viento antes de salir del andén, y decide variantes si hay galerna. En interior, tormentas de tarde son frecuentes en verano; en costa, el chirimiri cala sin avisar. Ajusta capas, protege mapas, controla horas de luz, y no dudes en posponer: otra ola llegará.
Combina cartografía oficial del GeoEuskadi con tracks bien valorados, y contrasta reseñas locales. Aprende a leer marcas GR y PR, postes de Talaia Ibilbidea y paneles municipales. Lleva copias offline por si falla la cobertura, memoriza cruces clave, y comparte después tu variante para ayudar a la comunidad senderista.
Mientras buscábamos el poste del GR, un antiguo ferroviario nos indicó un desvío hacia un balcón menos conocido, con bancos de madera y silencio. Llegamos a tiempo de marea baja, vimos cormoranes hundirse, y entendimos que preguntar y escuchar multiplica el viaje más que cualquier mapa perfecto.
Después de recorrer Ulia hacia Pasaia, enlazamos en tren con Hernani y, ya en temporada de kupelas, compartimos mesa larga, tortilla jugosa y queso ahumado. Caminamos despacio hacia la estación, riendo bajo el cielo mojado. El convoy nocturno devolvió canciones, promesas y planes de repetir con más amigos.
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